EL PRIMER MANO A MANO
Salgo de casa y me mueve la inercia,
suspendo el examen de la voluntad,
entregado a la causa, sin poner resistencia.
Que aunque pase el tiempo sea en balde
y sigamos cantando a la vuelta de cualquier esquina,
sellando en los parques la complicidad,
arañando el metal de señales prohibidas
se escribe esta historia unos años atrás
con el puño y la letra de la gente que ha estado
pasado, presente, futuro... y ya tienen
los hombros pelados de aguantarme colgado,
los tímpanos rotos de oírme gritar
una noche tras otra, apoyado en la barra,
las mismas palabras con fecha distinta,
una risa sincera y una copa oxidada,
canciones rayadas de tanto sonar.
Algo me dice que no son retales
las frases que nadie se atreve a escribir,
las miradas perdidas, ni aficiones baratas
mis dientes abriendo cartones de tinto
donde echó a nadar el primer mano a mano,
comernos el mundo era una prioridad,
la inocencia un negocio que cambiaba de bando,
el único atajo para comprobar
que es cuestión de paciencia, que tarde o temprano
alguno te acaba por decepcionar
y otro sueño a la mierda que te deja sentado,
con la fuerza justa pa poder quitarme
el sombrero ante todo el que estuvo a mi lado,
pa qué andar con nombres si son los de siempre.